Hoy, he vuelto a entrar en un ZARA. ¿En qué debía estar pensando?

Hoy he vuelto a entrar en un Zara. Mal por mí, ya que me juré que no volvería a poner un pie en un lugar donde la talla 44 es la más grande que puedes encontrar. Una 44 que en cualquier otro lugar sería una 40, pero que en Zara, es la talla de los que están rayando en la obesidad mórbida.

En las puertas de los Zara debería haber un escáner como el de los aeropuertos que tras estudiarte, te dijera automáticamente si vas a encontrar algo dentro que puedas ponerte: “hay una camisa de su talla en la planta 2” o “No tenemos nada para usted ¿Ha probado en Novedades Lolín, en el Carrefour Selección, o directamente en el montón de tallas grandes del puesto de la gitana Paca en el mercadillo ? Gracias por su visita, vuelva cuando se haya hecho la operación de reducción de estómago”

Nos ahorraría el ridículo de hacer el paseillo por toda la tienda hasta la planta de caballero, notando cómo las escuálidas clientas (que se han parado un momento en la planta de señora, de camino a la planta de niño, donde en realidad compran la mayoría de su ropa), te miran como diciendo: “este se ha perdido”. Que te da ganas de espetarles: “¡He venido a comprar zapatos! ¿Qué pasa? ¡Tengo los pies muy delgados! ¿No me cree? Mire, mire…” O en el caso del Zara de Castellon: “es que voy a la calle Enmedio y cruzando por Zara ahorro camino…En Castellón es una tradición milenaria que ya se hacía cuando esto era Lemon y los dinosaurios dominaban la tierra”.

¿Y por qué he vuelto? Pues porque soy un hombre del siglo XXI y me he dicho… ¿Y si jubilo ya el clásico traje de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) renuevo vestuario y me compro algo más informal, porque soy un cuaren…eh…, joven, moderno y elegante?

Debo decir que todo mi concepto de lo que es la modernidad se ha desmoronado como un castillo de naipes en cuanto he visto las camisas de vestir que se llevan este año, con unos estampados de flores muy similares a los de los baberos de andar por casa que mi madre usa desde tiempos inmemoriales. Lo de las americanas de corte clásico combinadas con pantalones cortos y sombrero borsalino tampoco lo he terminado de ver claro. Una cosa es renovar vestuario. Otra que los niños de la comunión te confundan con el de la globoflexia y te pidan que les hagas “una espada, señor payaso”.

Al final he encontrado un polo muy chulo. Talla 44, por supuesto, la más grande que había. He entrado en el probador. Me lo he enfundado y mi hijo me ha dicho: “te viene un poco justo, papá”. ¿Justo?, qué bonico, pequeño es la palabra. Aquello parecía el festival de la lorza. Había cogido también unos pantalones. Ni siquiera me los he probado. Hemos salido de allí como alma que lleva el diablo.

Ya en casa, he sacado mi traje de la BBC del armario y me lo he probado. Y me venía tan bien, tan holgado y estaba tan cómodo con él puesto que he desistido de hacer un segundo intento de renovación de vestuario esta tarde.

A los gordos (bueno, a lo que ellos consideran gordos) no nos dejan ser modernos. Ni maldita la falta que nos hace.

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3 comments

  1. Daniel Centeno · marzo 23, 2015

    Tengo 23, casi 24, y me pasa lo mismo a donde sea que voy que tenga “ropa juvenil”. ¡Al carajo! Para esqueléticos, delgados o nada piernudos. ¿Uno qué tiene la culpa de tener el cuerpo en forma de pera? No sólo es cosa de kilos el asunto, no, su ropa es anti-humana. A mí, por lo menos, en una de las tiendas tuvieron la delicadeza de inspeccionarme y decirme, así tal cuál, “¿Es para ti lo que buscas?”, y apenas dije que sí, me respondieron “No tenemos de tu talla”. Uno creería que eso pasa si pesas 120 kg – o incluso 100, por lo bajo -, pero no es necesario. Es eso o comprar playeras hechas para chocho-musculosos, y pues a uno que no tiene mucho musculo no le viene muy bien, la verdad.

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  2. eldiariodesensi.wordpress.com · junio 28, 2015

    Toda la razón del mundo. Llevo años y años esperando que pase la moda de los pantalones de cadera baja y no hay manera. Por qué querría nadie comprarse unos pantalones que enseñan la raja del culo al intentar sentarse?, yo no desde luego.

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  3. azira1984 · septiembre 8, 2015

    Puff si es que pasar de la 42 ya es estar obeso en las tiendas Españolas de ropa, es mu triste, aún sin estar gordo que nos humillen así, “putabida”.

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