Despropósitos de año nuevo 2017

​Hasta la fecha no me ha ido demasiado bien con los propósitos de año nuevo. Se me mueren todos a los seis o siete días de nacer. Y resucitan cada 1 de Enero como zombis ávidos por alimentarse de mi ilusión y fuerza de voluntad. Por supuesto lo consiguen y, cuando han acabado con ellas, se vuelven gruñendo al purgatorio a donde van los propósitos no cumplidos, hasta el año siguiente. 
Por eso, hogaño he decidido crear una nueva figura: LOS DESPROPÓSITOS DE AÑO NUEVO. 
Estos son mis despropósitos para 2017: 
1) Voy a intentar engordar todo lo que pueda. 
2) Cambiar el deporte por sesiones intensivas de ‘sofaning’. 
3) Desaprender el máximo inglés posible.

 

4) Volver a ignorar el plazo de matrícula de la carrera de Historia del Arte en la UNED. 
 5) Y también el del curso de escritura creativa de la UJI. Por supuesto, volveré a ponerme mil y una excusas para no inscribirme al menos en uno de ellos, a cuál más pintoresca.
6) También voy a hacer lo imposible por pasar menos tiempo con la familia y amigos. Si con las redes sociales y el whatsapp ahora estamos todos conectados, hombre ya. 
7) Juro que cada vez que mi mujer quiera que la acompañe a comprar le diré: “no, ve tú que yo tengo cosas importantísimas que hacer” (sofaning, televising, rascarming los huevings en el sofaning miranding al teching, comerming un paqueting de galletings de chocolating). 
8) Cada vez que mi hijo quiera enseñarme su colección de 17 trillones de Invizimals/Abatons/etc, etc, comentándome sus puntos fuertes y sus debilidades y a qué se dedica cada uno en su tiempo libre yo le diré: “quita niño, que estoy viendo el parte”. Y no le haré ni caso. Que ya habrá tiempo (aunque hay que ver lo rápido que crecen. Igual dentro de poco no le interesa mi opinión al respecto…).
9) Me preocuparé mucho por todo. Por lo que pasó,  por lo que pasa y por lo que pasará. Y hasta por lo que podría llegar a pasar aunque sea improbable que pase, lo cual abre el abanico de las posibilidades más allá de lo imaginable. 
10) Cogeré todas esas notitas que tengo en el teléfono, los cajones, bolsillos, armarios y carpetas y les prenderé fuego. No tengo ni el tiempo ni el talento suficiente para ponerme a escribir un libro. Simplemente,  eso no va a ocurrir.
Y ahora a esperar. Como me ha pasado con los propósitos de año nuevo durante lustros, ESPERO NO CUMPLIR NINGUNO de mis despropósitos. ¡Viva la psicología inversa!¡Viva el vino!

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2 comments

  1. torpeyvago · enero 9

    Incluso aunque sean propósitos, siempre es más fácil cumplirlos en negativo. «No voy a hacer…» suena mucho mejor que «Me voy a poner a…», «Voy a madrugar…» y cosas así.

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  2. Jejeje….pero eso hay que cumplirlo cada día eh ¡
    Saludos,

    Le gusta a 1 persona

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