Hoy, en Cuentos y Leyendas de Castellón: López, Peláez, Gómez y Benítez

—Pues yo en Semana Santa, cuando estuve en Vistabella, encontré la última reliquia de la Vera Cruz en los pasadizos secretos del Santuario de Sant Joan, y con ella un masover de 102 años hizo un colgante para mi mujer, y unos pitos para los niños. Se pusieron como locos de contentos —, dijo López.

—Pues este verano, yo también estuve por la zona del Maestrazgo, y haciendo una excursión con los niños, encontramos la Atlántida, el Santo Grial, la entrada a Narnia, y la carta de Hogwarts, todo junto, en una construcción de piedra seca de Vilafranca y nos pasamos el puente en casa de Harry Potter, que es simpatiquísimo (nos pusimos ciegos a cerveza de mantequilla que en el Grial fresquito del congelador sabía de maravilla, donde se ponga el Grial, que se quite el cristal, oye), mientras los niños volaban por Howgarts con los hechizos de Güingardium Leviosá que les hacía Hermión. También montamos en unicornio en Narnia e hicimos submarinismo en la Atlántida —dijo Peláez.

—Pues yo en el Puente del Pilar estuve en Morella,y desciframos la fórmula de la Piedra Filosofal gracias los códigos secretos que descubrimos en la escalera de la Basílica de Santa María la Mayor—, dijo Gómez. Y los niños estuvieron transformando sus Pokemons en Oro de Ley y ahora estamos forrados.

—Buah, vaya birria —replicó Benítez—, yo el fin de semana pasado estuve buscando robellones por el Barranc de la Pegunta, aunque al final, lo que encontré en Penyagolosa fue a la muerte. Literalmente. Agazapada detrás de un pino rodeno, esperándome. “Parca, —¿puedo llamarte Parqui?—, aún soy joven fuerte y, como puedes apreciar, tremendamente atractivo” le dije yo, mientras le hacía una caída de ojos y le mostraba mi sonrisa Profident. Ella se ruborizó como una colegiala y se marchó riéndose muy agudo y dando saltitos, no sin antes hacer el amor conmigo —folla de muerte, la Parqui— y ofrecerme ser rico e inmortal, para así poder disfrutar de mi sex appeal irresistible durante toda la eternidad, bueno, hasta que se apague el sol, dentro de 14 millones de años, que dice la Parqui que ella en catástrofes a nivel planetario ya no tiene competencias.

López de Contabilidad bajó la mirada avergonzado. Peláez de Expediciones, jugueteó con el tenedor en el cóctel de gambas luchando por no llorar. Gómez, de Facturación, apretó los puños y se mordió el interior de los carrillos, hasta sentir el sabor metálico de la sangre en la boca. Todos habían sido derrotados, una vez más, por Benítez de Marketing, durante la ronda de anécdotas de la cena de empresa.

#CuentosYLeyendasDeCastellón

#EstePuenteVenidACastellónQueLoVaisAFlipar

Donde estuvo López de Contabilidad: Vistabella del Maestrazgo, Santuario de Sant Joan de Penyagolosa

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Donde estuvo Peláez de Expediciones: Vilafranca del Cid, Maestrazgo, Castellón

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Donde estuvo Gómez de Facturación: Morella, Maestrazgo, Castellón

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Donde estuvo Benítez de Márketing: Parque Natural Penyagolosa, Maestrazgo, Castellón

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NOTA: Cuentos y Leyendas de Castellón, consiste en una nueva serie de cuentos que transcurren en lugares emblemáticos y/o todo lo contrario de mi querido Castellón, que estoy harto de que se nos reconozca más por el aeropuerto, Fabra y los décimos de lotería, y la corrupción generalizada, que por todas las cosas buenas, por lo general poco conocidas hasta para los propios castellonenses, que tenemos por estas latitudes. Ya está bien, hombre ya.#OrgulloCastellonero

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3 comments

  1. carlos · diciembre 4, 2016

    Aún sin aeródromo, Castellón me pareció una ciudad ideal para vivir, algo así como A Coruña O Gijón pero mucho más seca y apta para andar en bicicleta. Un abrazo.

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  2. Estrella RF · diciembre 4, 2016

    Hace cuatro años, en septiembre, cogí el coche, recorrí unos cientos de kilómetros y me recorrí en parte la comarca, haciendo dos noches en Morella y otras dos en Cinctorres. Me encantó, hasta me perdí en el coche por el monte, por seguir instrucciones del TomTom, la carretera se convirtió en un camino de vacas (lo digo porque las vacas me miraban con sorna a ambos lados del camino), sin cobertura en el móvil, sin que nadie supiera dónde estaba… pero recuerdo que contemplé un atardecer precioso del que tengo alguna foto todavía y que siguiendo el camino, llegué a buen puerto.
    Volveré pues me quedó mucho que ver.

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  3. anacentellasg · diciembre 5, 2016

    Bonita tierra, Castellón. Y en general, la Comunidad Valenciana.

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