El flow

Me gusta salir a correr por el campo al atardecer. La luz tamizada le da a todo un aire impresionista. El aire frío me espolea y el silencio, roto tan solo por la cadencia de mis pisadas y el compás de mi respiración, compone la música perfecta que me acompaña.

Cuando llevas un rato corriendo y tus músculos se han acostumbrado al esfuerzo aparece el flow. Todo corredor lo ha experimentado. Cuando alcanzas el flow sientes que podrías estar corriendo eternamente. En ese momento las endorfinas, que saben hacer bien su trabajo, inundan tu cuerpo y te convencen de que todo está bien y la vida es un poquito mejor.

Como es natural, el flow es efímero, pero a veces pasan cosas curiosas cuando  estás bajo sus influjos. Ayer, sin ir más lejos, juraría que los almendros comenzaron a despertar de su sueño, a mi paso…

(Foto tomada en Borriol, Castellón)

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