Microfotorrelato. Hoy: Traumas

Un día más, Paco perdería el tren y llegaría tarde al trabajo. ¡Maldito trauma! Era ver un suelo húmedo y reluciente y quedarse petrificado, esperando una colleja o un zapatillazo volador, que nunca llegaba. Y todo por culpa de su madre, una mujer adorable, que se transmutaba en Saturno cuando él, un crío inocente, le pisaba lo fregao.

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4 comments

  1. Anne Friesner · diciembre 18, 2015

    jajajjajaja, no es el único el pobre Paco. Yo tengo una pequeña deformidad en una zona concreta de mi nuca, mi madre tb fregaba mucho… ¬¬

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  2. Johan Cladheart · diciembre 19, 2015

    Si no has escuchado un «no me pises lo fregao», no has tenido infancia.

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  3. rizosypicoso · diciembre 19, 2015

    Jolin!!! Acabó de darme cuenta que esas pequeños cosas TAMBIEN SE HEREDAN!!! yo soy mucho del no me pises lo fregao!!! Jajajja ha por qué será? :s

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  4. torpeyvago · abril 9

    ¡Ah, qué hermosos recuerdos! ¡Ceniceros setenteros de aluminio volando hacia el o los infractores! ¡Zapatillas de suela de madera ochenteras en perfectas parábolas hacia el pisador inoportuno! …
    Claro, que yo me pongo hecho un basilisco cuando me pisan lo «fregao»… ¿genética?

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