Momentos ‘ Grito de Munch’

Todos conocéis el cuadro ‘El grito’ del noruego Edvard Munch. A mí me gusta especialmente este cuadro pues, en mi opinion, expresa de un modo muy directo un momento de desbordamiento, de terror incontrolable.

Cuando tu hijo nace es como un bonito Gizmo, el Gremlin bueno. Que hace soniquetes supergraciosos, sus peditos te suenan a música celestial y te regala unas sonrisitas que son como los hidratos de carbono de absorción lenta, que te dan energía durante todo el día, y de las que te acuerdas en medio de una reunión, y te hacen poner cara de memo. Adorable, achuchable, para comérselo… Pero llega un momento en que tu enano crece, se vuelve rebelde (y entonces te preguntas por qué no te lo habrás comido), le dan ganas de mojarse y de comer después de la medianoche, a pesar de que sabe que tú se lo has prohibido expresamente y se convierte en un GREMLIM malo, el de la cresta, para más señas, que es el peor de todos. Un monstruito , al que, por extraño que parezca, quieres con locura. (Y no, sus “peditos” ya no te suenan a música celestial, si acaso a ruidos del averno).

Cuando tu chiquitín crece, también lo hace su lengua. Es una obviedad, lo sé. El órgano que hasta ese momento había servido para monopolizar los pezones maternos (grrrr) y quedar de los más gracioso en las fotos, ahora es utilizado también para hablar, para contradecir, para soltar barbaridades en privado -que hacen gracia- y en público, que al menos a mí me provocan momentos ‘Grito de Munch’ a cascoporro.

EJEMPLO de momento ‘GRITO DE MUNCH’:

En el parque. Diego, se dirige a una niña en el tobogán:

DIEGO: Ahora tengo cinco años, y cuando tenga seis haré lo que quiera.

¿Cuando tenga seis hará lo que quiera? ¿Qué podemos esperar entonces que haga cuando tenga 14? Sudores fríos recorren mi frente … ¿Pero la preadolescencia no nos tocaba sufrirla hasta dentro de 10 años?

EJEMPLO 2:

En el ascensor.

Subimos Tere, Diego, yo y el vecino del sexto.

DIEGO: ¿Quien más ha subido en el ascensor mama?
TERE: Un chico, el vecino de abajo…

Yo, para ir ganando tiempo, ya empiezo a poner cara de Munch…

DIEGO: Pues yo no quiero que suba nadie más en el ascensor.

Lo que viene siendo una repelencia del 15.
Yo me decanto por el festival del humor, con pérdida de control y sobreactuación incluídos y entonces hago comentarios jocosos acerca de que “el señorito es un marqués y nadie puede subir en su ascensor privado”. Y me río demasiado agudo.
Y claro, seguramente cuando el vecino salga del ascensor, lo primero que hará será decirle a su mujer que ha subido con el niño repelente del edificio y su extraño padre, y que quiere una vasectomía de urgencia.

Lo que pasa es que esa lengüecilla también sirve para decirle a uno lo mucho que lo quiere y tantas otras cosas, que le iluminan a uno la vida. Y eso compensa todos lo momentos ‘Grito de Munch’ con creces.

 

Anuncios

9 comments

  1. Henar de Andrés · marzo 16, 2015

    Por hacerme reír, te he nominado
    http://wp.me/p5tp9z-8H

    Le gusta a 1 persona

    • Tavilac · marzo 16, 2015

      ¡¡Hala Henar, muchas gracias!! La verdad es que la nominación me ha hecho mucha ilusión, pero más aún que el motivo sea por hacerte reír. Este era uno de mis objetivos principales a la hora de meterme, one more time, en este fregao de la blogosfera. ¡Un saludo, y gracias de nuevo! 🙂

      Le gusta a 1 persona

  2. Martes de cuento · agosto 21, 2015

    😀 😀 😀 😀 Son tan monos… y se vuelven tan orangutanes.

    Le gusta a 2 personas

  3. sobreviviraserunafriki · agosto 22, 2015

    Si es s que al final Saturno tenía motivos…

    Le gusta a 1 persona

  4. Mariul · agosto 31, 2015

    Pues al final va a ser verdad que tu blog es bastante gracioso y entretenido. Como bien has dicho antes: “nos leemos” por aquí o por otras redes sociales. Encantada de haber dado contigo.

    Le gusta a 1 persona

  5. Ana Fernández Diaz · abril 24, 2016

    Què suerte tengo…la mía es tímida….

    Le gusta a 1 persona

    • Tavilac · abril 24, 2016

      Pues sí… una vez, a un vecino, el mío le espetó a bocajarro que por qué tenía tanto pelo en los brazos, y tan poco en la cabeza. Mis mejillas produjeron un pico de energía térmica capaz de abastecer de agua caliente a una población de 10 mil habitantes. Un saludo! 😉

      Le gusta a 1 persona

  6. torpeyvago · octubre 28

    Mi hija a sus diez ya me gana los concursos de pedos.
    Mi hijo de doce ya va con más chicas que yo a los veinte —con poco—.
    ¿Qué parte es quejarnos de lo malos que son —que lo son, y aún así me los como a achuchones— y qué parte es envidia cochina?

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s