Cosas que pasan en el parque en el que voy a comer. Hoy: peleas de enamorados

Al mediodía voy a comer a un parque. Sí, soy de esa clase de gente. A mí me parece de lo más normal, pero no debe serlo, porque soy el único que lo hace (sin estar borracho y/o teniendo un hogar).

La gente de otras latitudes, en cuanto atisba un poco el sol, sale rauda a metabolizar la vitamina E y a exponer sus cetrinas pieles al sol y la brisa pero, por estos lares mediterráneos, tenemos tanto de ambos que la gente infravalora el lujo que supone poder disfrutarlos a diario.

Y por eso, para los vecinos que me observan desde sus balcones, yo debo ser ‘ese rarito’ que come en el parque por gusto, no porque no tenga más remedio… no como Ramonet ‘el Carajillet’, un señor que huele un poco fuerte y habla solo, que se suele sentar unas mesas más alla y que, si estableces contacto visual con él, se acerca y te pide un euro para un carajillo. 

En fin, el caso es que todos los días, cuando suena la alarma que marca la hora de inicio de la pausa para la comida, en lugar de dirigir mis pasos hacia el comedor comunitario de la empresa, cojo mi tupper y pongo rumbo a mi parque, ansioso por llegar a mi mesa y aposentar mis posaderas en mi taburete de hormigón.

Siempre me llevo un libro, por si acaso, pero casi nunca lo abro. Porque en mi parque, pasan cosas,y cada día es una sorpresa.

Hoy, por ejemplo,  una pareja ha decidido romper delante de mí, y de tres señoras que suelen estar sobre esas horas sentadas en un banco cercano mientras sus perros hacen sus cosas de perros. 

La conversación entre ambos enamorados ha sido tal que así:

Ella:

Si me amas, no hubieras subido a La Vall

Nota: la Vall D’uixò es un pueblo de Castellón.

Opinión personal: ¡Por todos los Dioses, presentes, pasados y futuros! Esta frase es épica, exuda drama y sensualidad de extrarradio.

Él:

Estás atrapada.

Ella:

Lo que estoy es harta de todo… ¿Es que no te das cuenta? Harta de ti…

(ouch),

…de tu hermano

(ouch, ouch),

…DE TU MADRE

(triple ouch).

.
En pleno fragor el perro de ambos, un cachorro de pastor alemán cruzado con mamut a juzgar por su tamaño, ha estado a punto de devorar a un chihuaua que se ha acercado a husmear. La chica le ha dicho a la dueña del microperro: ‘es que le gusta jugar’. La señora del chihuaua no se ha quedado a comprobarlo y ha huido despavorida, perro en ristre.


Ajenos a todo,la pareja ha seguido discutiendo bajito hasta que él ha decidido marcharse. Entonces ella ha ido tras él, al tiempo que gritaba:

‘PERO, ¿A DÓNDE VAS?¿NO VES QUE SE VUELVE LOCA?

(la perra mamut, entiendo).

.

Cuando lo ha alcanzado, juraría que él ha sonreído, convencido de que la dulce reconciliación está cerca. Mientras tanto, en las mesas del parque, todo ha vuelto a la calma. Yo, a mi ensalada de lentejas y a reflexionar sobre las dificultades y alegrías que procura el amor, y las señoras a comentar la jugada, quizás, con un puntito de nostalgia…

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8 comments

  1. edder · junio 1, 2015

    excelente idea la de comer en un parque. La cantidad de cosas que habrás visto xd

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  2. Me parece una gran idea lo de comer en el parque. Siempre preocupados por el qué dirán dejamos de hacer cosas que nos apetecen.

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  3. Dama Roja · junio 21, 2015

    A mí también me encanta el parque. Iría a leer, comer, pasear, dormir la siesta, hacer el amor… Pero aquí en el Norte el parque es para el verano. Aunque en Enero hubo un día que muy enfadada con el mundo decidí ir a leer allí, 10 mimutos me duró el enfado, se lo llevó el viento enseguida…

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  4. 76sanfermo · octubre 23, 2015

    Absolutamente perfecto comer/leer/descansar en un parque…..
    Yo lo hacia , siempre con un libro , que a veces me protegía de las charlas a mi alrededor.
    Y , a veces , me permitía curiosear , sin ser notada ,de todos los enamorados , las viejitas y los perros que andaban por ahí …
    Al volver al trabajo , me sentía descansada como nunca…..

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  5. Valeria · octubre 23, 2015

    Me ha encantado todo, el parque, la vida misma… Y me has hecho reír con la frase del pastor alemán jajajaj, un beso

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  6. Pingback: La muerte, los idiotas con iPhone y la persona que ya no somos. | La guarida de la escritora
  7. Estrella RF · noviembre 25

    Tienes que ser un absoluto relax comer en el parque, solo, al aire libre, con una ligera brisa dándote en la cara… me da una envidia…
    Y me da envidia tambien ese teatrillo de la vida que se muestra ante tus ojos cada dia, donde los personajes se te irán haciendo familiares hasta el punto de echarles de menos, si algún día faltan a la cita. ¡Ay, esas tiernas reconciliaciones, qué lejos me quedan ya!
    Un abrazo

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  8. torpeyvago · noviembre 26

    Sí, lo del parque es muy bucólico, pero él ha hecho lo que no debía. Dejarse coger.
    Me refiero al perrito.

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