Cuando quedas para almorzar y todos a tu alrededor piden manjares, menos tú.

Cuando has quedado para almorzar y todos a tu alrededor piden cosas sabrosas y tasty como bocadillos de lomo con queso y ajoaceite, pepitos de ternera,  blanco y negros, y churros con chocolate, mientras tú te comes un sandwich de pan integral de masa madre, hecho con la harina de una semilla paleolítica que tiene 17 billones de propiedades, relleno con un poco de rúcula de las praderas del Himalaya, queso de yak y bayas de Goji que te has traido de casa, -porque si pides eso en el bar Cascorro les puede explotar la cabeza directamente-, y lo haces porque has decidido firmemente comer sano, pero aún no has desarrollado las habilidades culinarias necesarias para que además de sana, tu comida sea sabrosa, y tu sandwich sabe a cartón, pero finges que está buenísimo. Y mientras le das pequeños mordisquitos, el olor a chorizo que viene de la plancha  te desequilibra completamente y te da ganas de lanzar el sandwich y sus ingredientes de nuevo a sus lugares de orígen: al paleolítico, al Himalaya, y al Nepal, y de un salto animal, plantarte en cuclillas encima de la barra, apartar al cocinero de un guantazo y arrasar con lo que haya en las brasas, y comer con la boca abierta y los ojos cerrados como si estuvieras haciendo el amor, y que te caiga la grasa por la comisura de los labios sin importarte lo más mínimo el qué dirán, pero no lo haces, y te echas a llorar, sano, sí, pero roto por dentro.

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7 comments

  1. Leire · enero 29

    Los macronutrientes, los macronutrientes son lo principal.

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  2. Estrella RF · enero 29

    Cuando vas por la calle y te cae una teja… y dices, ¡mecachis, el comer tan sano no me va a librar de llevarme un buen golpe en el coco!
    Si no fumo, ni bebo, ni voy con hombres buenos (ni malos), trabajo como una mula y encima no me puedo dar el placer de comer ¡apaga y vámonos! Es para llorar por dentro y por fuera, jeje. Y a la comida excesivamente sana, ¡que le den!

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  3. Elficarosa · enero 29

    Jajajajajaja, comer sano si, pero también permitirse caprichos, que el comer es un placer enorme. Un abrazo.

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  4. torpeyvago · enero 30

    ¿Qué oscura conspiración te va quitando los placeres conforme avanzas vitalmente? Vamos, que conforme te vas haciendo mayor, la vida —a veces en forma de una suegra, a veces en forma de un médico que te dice que el colesterol va para arriba— te resta placeres.

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  5. Las tejas rojas · febrero 15

    me ha recordado a mi manzana de almuerzo y mi manzana de merienda mientras a mi alrededor corren los donuts y las panteras rosas…que triste

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