(¡Actualización con el vídeo de la entrega del Premio!😱) Crónica de una gala inolvidable (desde la distancia) o para una vez que me dan un premio, no voy (grrrrr). 

Hoy se han entregado los Premios 20Blogs. Por circunstancias de la vida, no he podido acudir a la Gala que se ha celebrado en Madrid. Pero aunque no haya podido estar allí, he redactado una crónica, porque yo ya me había propuesto hacerla fuera o no, y para estas cosas soy muy cabezón. Si he dicho que la hago, la hago, aunque para darle algo de cuerpo tenga que escribir más absurdeces de lo habitual. Además, he vivido este evento de una manera extraña y maravillosa, y al final se ha convertido en una gala que no olvidaré jamás.

19:00 Salgo de trabajar.

19:10 Me subo en el coche, con la intención de hacer deporte. Tengo dos comuniones y un traje en el que entrar, oigan, no me juzguen por querer hacer en siete días lo que no he sabido hacer en 2753.

19:45 Llego al Grao de Castellón. Me despeloto en plena calle y me pongo la ropa hecha de petroleo y colorines fosforescentes. Le digo al programa con el que gestiono mi perdida de lorza que voy a andar unos 10 km, para que así la señora robot que habita dentro del teléfono, me diga a cada kilómetro una ingente cantidad de datos  (que me suele entrar por un oído y salir por el otro, eso sí, después de haberme repuesto del sobresalto, porque la maldita siempre me pilla desprevenido).

20:00 Ando a buen ritmo, pero no lo suficiente, Porque estoy mirando el Facebook, el Twitter y el blog. Y el Instagram. Y el 20 minutos. Y el whatsapp de Tica a la que agradezco en el alma el haber accedido a representarme en la entrega de Premios. Aunque ya le he dicho que estoy seguro de que no voy a ganar nada. Soy así de positivo.

20:15 Me empieza a llegar información desde el Caixa Fórum de Madrid en donde se realiza el evento. Se me acelera el pulso. Me quedo empanado unos minutos observando fijamente la pantalla del móvil, pero la verdad, no sé ni lo que estoy mirando. ¿No os pasa a veces, que estáis conduciendo, y de repente al llegar a vuestro destino no recordáis parte del trayecto, como si lo hubiérais hecho en piloto automático? Pues esto, igual.

20:30 Acelero el ritmo. Me duele un pie. Y el hombro. Ahora la espalda. Sí, sí, desde luego, los 40 son los nuevos 30, vamos. Qué digo los 30, los nuevos 20, son.

20:35 Me duele un poco la mano izquierda. Estoy tentado de buscar en google “me duele el pie, el hombro, la mano y la espalda” pero lo descarto enseguida. Soy hipocondríaco, pero aprendo pronto. No he vuelto a buscar nada en internet desde aquella vez que busqué “tengo un padrastro” y terminé somatizando los síntomas de la peste negra.

20:45 Hago fotos del atardecer. Busco ángulos raros. Me entretengo como puedo.

20:50 Empieza el goteo de premios. Tica me manda un vídeo del vino de honor. Qué bonito está todo decorado. Y cuánta gente. Yo ando, ando más rapido. Y empiezo a refrescar Twitter con un poquito de ansiedad.

21:00 Qué nervios. Para relajarme me concentro en escribir un tuit supergracioso. Uno que lo pete y tenga miles de retuits y aparezca en La Grillera. Se me ocurre parodiar estos memes de animales con los que llevan unos días martilleándonos: que si el de los mapaches “mapachionan”, el Tucán que se pasa el día “tucándose” o el pato que quiere quedar contigo “patomar” algo. El mío consiste en una foto de una docena de endivias, dentro una caja. Y este texto al pie:

“-Y a ustedes, ¿qué les parece la moda esta de hacer memes de animales con micrófono?

– Pues nos da mucha endivia, la verdad”.

A estas horas tiene exactamente 1 me gusta. Lo que viene siendo un tuit de éxito. Sí no prospero en el mundo de los blogs, siempre puedo dedicarme a ser un tuitstar.

21:15 Han repartido ya 12 galardones. No he hecho los deberes y no sé en qué posición entregan el premio en la categoría de humor. Llevo los auriculares puestos, pero he olvidado poner música. No parece importarme. Y tengo los tímpanos supercalentitos. Así que sigo andando así. Actualizo Twitter, Actualizo Twitter. Miro el Whattsaap. Le hago una foto a una palmera. Actualizo Twitter. Le hago una foto a las papeleras de colores del paseo marítimo. Actualizo twitter. Le hago una docena de fotos al mar. Actualizo Twitter.

21:20 Tica me avisa por Whatssap. Ya van a dar el premio de humor. Lo entrega Raul Pérez, humorista e imitador en los programas Crakovia y Leit Motiv. Perfecto. Pronto acabará todo. Le darán el premio a uno de los otros dos megablogs nominados. Aún me pregunto qué hago yo ahí enmedio como mi blog gratuito y de actualización errática. Entro en Twitter. Actualizo y me sale un mensaje: ” error, no se pueden cargar los tweets ahora mismo”. Lo vuelvo a hacer, actualizar twitter, unas 10 o 40 veces no lo recuerdo muy bien. Tengo lagunas. Como si me hubiera puesto tibio a chinchón, pero sin beber una sola gota. Borracho sólo con el esfuerzo de mi cerebro por desbloquear la situación.

21:25 La adrenalina corre por mis venas, y de repente soy consciente de lo que ha ocurrido, y me digo con mucho desprecio: “GENIAL Antonio. Acabas de petar Twitter” como si esto, petar twitter, estuviera al alcance de cualquiera. Cierro todos los programas abiertos, algunos llevan meses ahí, en segundo plano, chupando megas y gigas y ram. Malditas aplicaciones vampiras. Reinicio el teléfono. Time goes by, so slowly, canto como Madonna si Madonna fuera un tipo de 100 kilos con voz de Orco. Y gruño, sí, gruño de pura impotencia: ¡GRRRRRRRR! Y lo hago (gruñir) demasiado alto, creo, porque una familia de runners y su parejita de hijos runnercitos, todos vestidos de petróleo y colorines, acelera el paso. Yo, en su situación habría hecho lo mismo. Por cierto, ¿no es un poco tarde para que los niños vayan de paseo? Ya tendrían que estar durmiendo. Y los han sacado sin una miserable rebequita. Estos ni son padres ni son na. Hombre ya.

21:27 Todo listo. Telefono operativo de nuevo. Afortunadamente han aprovechado que están en la entrega de la categoría de humor, para que Raul Pérez haga un monólogo y unas imitaciones. Ahora, según Twitter, está imitando a Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, a la sazón presente en la sala. A mí se me está haciendo un poco largo, porque claro, no lo estoy ni viendo, ni escuchando, pero la gente que lo esté presenciando en vivo y en directo, seguramente se estará descuajaringando de la risa y chanando cosa mala. Por primera vez hoy, me viene a la mente la preguntita de marras, la que lleva atormentandome desde que comprobé que no podría asistir a la entrega de premios: “¿de verdad has hecho todo lo posible para poder acudir a la entrega de premios? Igual no te ves en otra como esta. Mira que si ganases…” La respuesta, como tantas veces esta semana, es SÍ. Por mucho que se empecinen los iluminados Paolo Coehlistas de la New Age, algunas veces, aunque lo desees con mucha fuerza, no se pueden conseguir las cosas. Si te esfuerzas mucho, mucho igual te podtías llegar a tirar un pedo, con suerte. Y pelear contra eso, contra lo que no puede ser, pues son ganas de amargarse la vida.

21:28 Llevo andados 7 km. Hace dos que tendría que haberme dado la vuelta. Voy a llegar a casa a las tantasmil.

21:38 ¡Ping! Una notificación. La abro. Pero no la miro. Y me digo: “No has ganado. ¿Cómo vas a ganar? Pero…¿Y si? No, hombre no, ni lo pienses. Vale, no. Pero… ¿Y si… sí?”

Y miro.

Y SIUUUUUUUUU mi blog ha ganado el premio al mejor blog de humor:

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21:40 Se me aflojan las piernas. “Mira que si ahora te da un chungo”, pienso. Menudos titulares mañana: “le dan un premio de humor y la diña en medio de ninguna parte SOLO”. Necesito compartirlo con alguien. Y quien mejor que con mi familia, y con mi amore.

21:45 Teresa me contesta. se alegra por mí, lo noto. Se emociona. De repente me entra a mí unas ganas tremendas de llorar también. Cosas nuestras. Y sí, se me escapa alguna lagrimilla y río también al mismo tiempo porque yo soy libra y como tal soy una balanza que ahora está equilibradísima y al minuto siguiente ¡chas!, tiene una bandejita arriba y la otra abajo. Bipolar total. Los runners que se cruzan en mi camino, ante tal panorama lacrimógenocarcajeante, huyen despavoridos en todas las direcciones posibles. Lo normal. Rezo internamente por no cruzarme con la familia que presenció en primicia mi gruñido ancestral de antes. No quiero traumatizar a sus hijos, aunque oye, si me los cruzase, igual se llevarían a los críos a casa, que con este relente van a coger una pulmonía. De verdad, qué padres. Un carnet deberían de dar para poder ejercer. Tse, Tse.

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21:50 Caigo en la cuenta de que, como he ganado en la categoría de humor (y me he llevado un trofeo que a priori puede parecer algo pintoresco, ¿eh, Lourdes?, pero que yo estoy seguro de que me va a pasar con él como con ET el Extraterrestre, que de tan feo tan feo era hasta entrañable y al final a fuerza de mirarlo con los ojos del corazón, acababa resultando hasta bonico, excepto cuando estiraba el cuello, y chillaba, entonces no), pues eso, que estoy automáticamente en la terna final. En otras palabras: ¡podría acabar siendo el ganador del premio al mejor blog! (que está dotado con 5000 euros y la posibilidad de colaborar en el periódico 20 minutos. Sí, unos detallitos sin importancia).

Y me imagino a mí mismo, en el patio de butacas y empleándome a fondo en los rudimentos de las entregas de premios que, como buen cinéfilo conozco a la perfección:

1) Si pierdes: sonrisa explosiva en cuanto aparezca el presentador mencione el nombre de otro film (blog) como ganador (pero sonrisa explosiva, sólo con la boca, los ojos deben decir, que digo decir, gritar “ese premio me pertenece y tú me lo has robado”)

2) Si ganas: por supuesto, nada más acercarse al micrófono para agradecer el premio, musitar un humilde “no llevo nada preparado” para acto seguido sacar cuatro folios de discurso.

En el improbabilísisisisimo caso de que mi blog resultara ganador, yo quise librar a mi representente de tales clichés, así que escribí un discursito. Dice así:

“Siempre pensé que cuando cumpliera los 40 tendría el dinero suficiente para comprarme el consabido descapotable rojo, ese cochazo que espantaría los pájaros anunciadores de la vejez y con el que me consolaría una vez que la peregrinación de pelo de la cabeza hacia las orejas, hombros, espalda y dedos de los pies, hubiera comenzado.

Pero no, lo del descapotable tendrá que esperar a un momento más propicio (¿a otra vida, quizá?), porque no tengo un chavo. Así que al cumplir esa delicada edad en la que ya no te puedes mojar la barriga con garantías, decidí pasar al plan B: escribir un blog en donde gritarle al mundo que los 40 son los nuevos 30 y que, aunque la lumbalgia y la presbicia estén ya llamando insistentemente a mi puerta, yo, por dentro, sigo siendo un joven vital y apuesto.

Y oye, visto lo visto, esto del blog no ha sido tan mala idea, porque no me ha dado más que satisfacciones, la última, esta misma noche, y en este mismo momento. Gracias por premiar mi blog, pero sobre todo gracias por premiar al humor. Todos están de acuerdo en que es más difícil hacer reir que hacer llorar, pero a la hora de la verdad, el humor se suele ir a casa compuesto y sin novia. Es para mí un orgullo que esta vez el humor se haya llevado a la chica de la película.

Buenas noches y muchas gracias a organización, familia, amigos, y a Ibáñez por crear a Mortadelo”. 

Sí. Lo sé, lo sé, puedo hacerlo mejor, pero es que tenía mucho sueño.

21:57 En fin, la ilusión de resultar el ganador del premio gordo, me dura exactamente 7 minutos. No es mi blog el agraciado. Pero oye, da igual, en serio. Yo ya voy servido con lo mío.

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22:00 El teléfono echa humo. Me ha seguido más gente en Twitter en los últimos 20 minutos que en los últimos seis meses. Echo un vistazo a las estadísticas del blog. Se han duplicado. Qué cosas. Todo igual, todo distinto en un minuto. Como la vida.

22:30 Llego a casa, beso rápidamente a mi churri y a mi chilindrín y entro directo al baño porque estoy sudadísimo. Me ducho. Me subo en la báscula. He perdido 300 gramos. Me bajo y me subo de la báscula diez o doce veces inclinándome hacia delante unas ocasiones, hacia atrás otras. Juego con mi centro de gravedad. Ahora pongo los pies muy juntos, o los separo casi hasta los bordes, hasta que la báscula se vuelve loca, y arroja un saldo más favorable a mis objetivos: He perdido 500 gramos.

22:30 Salgo del baño. Mi hijo me recibe eufórico y me espeta a bocajarro que si soy famoso. Le digo que yo no, pero que él sí, porque ha salido una foto suya (la que aparece en la portada del blog) en el auditorio y la ha visto todo el mundo. Tendríais que haber visto qué cara ha puesto. Me ha pedido que mañana se lo cuente todo con pelos y señales.

Y esto sin duda, ha sido lo mejor del día. El premio más grande que hay.

Aprovecho para dar las gracias a todos los que me animáis a seguir escribiendo. Siempre me sorprende que haya gente que quiera leer lo que yo escribo. Visto lo visto, confiáis en mí, más que yo mismo.

1:53 A dormir. Abrazos surtidos. 😉

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8 comments

  1. A. Losa · mayo 5

    Enhorabuena.

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  2. torpeyvago · mayo 5

    Vuelvo a reiterar mi enhorabuena. Y sí, tú sabes cuál es el premio de verdad…

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  3. Las tejas rojas · mayo 5

    Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas Plas y un millón de aplausos más, enhorabuena

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  4. antoncaes · mayo 5

    Enhorabuena, me alegro de que te lo hayas llevado tan merecido premio. Un abrazo tocayo.

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  5. Elficarosa · mayo 5

    ¡Felicidades! Es un gran premio y me alegro que haya sido para ti, me levantas el ánimo cada día.
    Abrazos.

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  6. Ana Centellas · mayo 5

    Enhorabuena de nuevo!!

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  7. Enhorabuena Antonio !!
    Por si alguien tenía dudas, leyendo esta entrada se sabe el porqué de tu premio.
    Un abrazo !

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  8. Estrella RF · mayo 7

    Felicidades de nuevo… premiándote a ti han acertado de pleno.
    Seguiré disfrutando y sonriendo con la lectura de tus posts tan entrañables.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

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