Los achaques de doña Marujita López

A doña Marujita López le dolía la pesícula, la reumatosis, las rodillas, el esmótago, los huesos y el corazón. Su marido, los médicos, las enfermeras y las cajeras del Mercadona, la comprendían, y se interesaban por ella, y las vecinas pasaban por su casa a ver cómo le iba, y la mimaban, le traían bombones, y mientras tomaban café, le reñían con cariño por hacer las labores del hogar con todo lo que llevaba encima, y la ayudaban con la comida, la colada y la limpieza, y le proponían remedios estrambóticos e infalibles que la hacían sonreir, porque a Marujita lo que más le aliviaba era orar. Por eso, todos los dias, doña Marujita López caminaba trabajosamente hasta la iglesia más cercana y le rezaba a la virgen, a los santos, a los ángeles, a los arcágeles, y hasta a Adán y Eva. Eso sí, después del Padre Nuestro, el Ave María, el Credo, la Salve y el Yo Confieso, doña Marujita López, hablaba directamente con Dios, y entonces le pedía, le rogaba, le imploraba y suplicaba siempre lo mismo: salud para todos (menos para ella).

Las cosas de Pæcörg y Marůhărg, dioses menores.

—Cari, he ido a la Tierra a hacer unas abducciones para la cena, y hacía un calor infernal. Los muy animales se las han ingeniado para estropear el termostato.
—Pues yo no pienso bajar a arreglarlo, ¿eh?, que la Tierra es tuya. Bastante tengo yo con mis mundos como para ocuparme de los tuyos. Mira Pæcörg, lo mejor es que cries una especie nueva y la introduzcas, aunque lo más probable es que los Sapiens acaben con ella en unos pocos cientos de años, ya sabes cómo son. Oye, ¿por qué no pruebas a evolucionar cucarachas, como mi hermano? En sólo 70 millones de años, ha conseguido que pesen 90 kilos y tengan un ligero retrogusto a Neandertalensis. ¡Ah, qué ricos estaban! Qué pena que a TU tío Ånsělmörg se le fuera la mano con los pelirrojos telépatas de voz angelical y carne dulce, sabor a ambrosía, y se comiese a la última generación antes de que le diera tiempo a reproducirse. Tu familia siempre ha sido una ansiosa y una sádica, Pæcörg, las cosas como son. No como la mía, que siempre ha practicado el consumo reponsable y lleva milenios intentando procurarle el menor dolor posible a las especies durante el sacrificio. Y, por supuesto, ya no les introducimos sondas anales durante las abducciones. Es una salvajada. Así nunca llegaremos a ser dioses superiores, Pæcörg, por el amor de Gröt.
—Pues no me da la gana Marůhărg, los insectos no me gustan, me hacen bola. Y deja de compararme con el sabelotodo de tu hermano. Mira, ¿sabes qué? Voy a llamar a la empresa de exterminio, voy a contratar el lanzamiento de un meteorito letal que provoque una extinción masiva, como la última vez, y a tomar por prûskin todo. Que las especies que sobrevivan, evolucionen por su cuenta. ¿Que no? Madre mía, te digo yo a ti que sí.
—Claro, claro, seguro que esta vez te funciona, a la vista está que lo de acabar con los dinosaurios porque al señorito le sabían todos a pollo, fue un exitazo. Mira, haz lo que quieras, pero ahora déjame, que tengo que ir a recolectar unos midiclorianos para la tarta de cumpleaños de las gemelas y antes tengo que poner dos lavadoras.

El monstruo de corazones

Esta mañana Diego ha insistido en que fuera yo el primero en sentarme frente al portátil. ‘Qué raro’, he pensado, por lo general me toca en el segundo, en el tercero, o directamente en uno de los turnos más divertidos:

– el no turno

– el turno ‘sí pero no’

– el turno ‘teoría de la relatividad’, donde el tiempo transcurre de modo distinto para mi hijo, que para mí y donde cinco segundos en su planeta pueden ser, perfectamente, 40 minutos de los de la Tierra.

Si le preguntáis a mi mujer os dirá que ese turno lo sufre ella precisamente cuando estoy yo en el ordenador, aunque ella lo llama el turno ‘un segundito, y voy’. Qué exagerada.

Pero no, hoy Diego me ha guiado él mismo hasta el ordenador y se ha quedado muy calladito y parado a mi lado, a la espera de que yo levantara la pantalla… Y entonces, ha ocurrido: encima del teclado ha aparecido mi regalo del Día del padre.

A ver, tengo que reconocer que, a pesar de tener una mente abierta, al pronto no entendí muy bien el concepto del dibujo, así que le pregunté directamente:

YO: ¡¡Qué bonito Diego!!… Ehmmmm. ¿Qué es?.
DIEGO: Pues un monstruo de corazones, papá ( ¿¿¿pero hombre, no es obvio???)
YO: ¿Y qué es eso que lleva en la mano? ¿Un arma de destruccion masiva?
DIEGO: No lo sé.

Y yo me quedo un poco loco, porque lo ha dibujado él mismo, y aún así no sabe lo que es. Pero bueno, así son los artistas. Su arte, ha trascendido su ser y se ha ejecutado automáticamente en el papel, como un pintor bohemio hasta las cejas de absenta.

Un ‘monstruo de corazones’. Oye, pues como concepto es bonito, pero si no fuera por los mensajes claros de amor paternifilial que ha plasmado en el papel con profusión de signos de exclamación, tú lo miras bien y perfectamente podría tratarse un Invizimal o un Zombling a punto de arrearte un zurriagazo con su chisme mortífero para luego comerte las entrañas. En plan Saturno devorando sus hijos, pero al revés. Y hombre, también hay que reconocer que mucho tiempo en su ejecución tampoco es que haya invertido, pero bueno, esos tres minutos que ha estado dibujando su monstruo de corazones con su chisme que no sabemos lo que es porque como ya hemos estado comentando, el arte trasciende la razón, ha estado pensando en mí y no en el Minecraft.

Y donde vosotros veis unos garabatos, yo veo una obra de arte de valor incalculable, que no se puede comprar ni vender, porque las obras que se guardan en el museo del corazón no tienen precio.

Lo sé, lo sé, esto último ha sido tan cursi que seguramente haya provocado que todos los unicornios alados del país de la piruleta estén vomitando arco iris como locos. Pero estas cosas a mí, qué queréis que os diga, me dan la vida y voy a guardar ese dibujo como lo que es: un tesoro.

Mensaje para mi yo de 1981

Toni, ¿sabes las lentejas de mamá? Sí hombre, las que odias a muerte. Si cuando llegas a casa del cole y preguntas “¿qué hay de comer?”, la respuesta es un escueto “comida” ya sabes que las legumbres se ciernen sobre ti, como oscuros nubarrones. Y, ojo, si no te las comes a mediodía, ya sabes lo que hay para cenar… Pues no te lo pierdas: las vas a añorar. Y de mayor, cuando los domingos después de comer con tus padres te lleves contigo los preciados tuppers con lentejas (tuppers son fiambreras, es que en el futuro nos gustan más los extranjerismos que a un tonto un lápiz) te los comerás con los ojos cerrados, que es como se disfrutan las cosas buenas de verdad, (y como se dan los besos de amor verdadero, apúntate esto como truco para saber cuándo llegará la mujer de tu vida. Que siiiiii. Que ahora sólo te interesa leer Mortadelos, ya lo sé, pero llegará el día en que esto será de lo más importante, te lo aseguro). Así que no, no pongas esa cara, te van a encantar las lentejas. Eso es exactamente lo que va a ocurrir.

PD: los coches, en 2017, siguen sin volar.
#MensajeParaElNiñoQueFui

¡¡¡AS-CEN-SOOOOoooOOOOooorrrrr!!!

Cuando te estás mingitando vivo, y al llegar al portal de tu casa, con los músculos perineales ya del tamaño de los bíceps de Swarzen… Zwuarzann.. Chuarchen… de Terminator, y la vejiga a punto de reventar, (porque tu cerebro ha luchado contra tus necesidades fisiológicas como un campeón durante todo el trayecto hasta llegar a casa, pero una vez en el portal es como si ya tuviera todo el trabajo hecho y se la repampinflara o repampinflase que retenengas dentro tu agüita amarilla), compruebas con angustia que el ascensor tarda una eternidad en bajar porque, a la vecina del quinto y a los vecinos del sexto, se les debe haber ido la charla sobre el tiempo de las manos y por lo que tardan en despedirse, parece que al final se han decidido a montar una minicumbre sobre el cambio climático en el rellano del quinto en la que se dicen cosas como “ya no hay otoño, ni primavera” o “va a llover, lo noto en los huesos”, (pero unos desde dentro del ascensor y los otros desde fuera y con la puerta del ascensor abierta, claro, no vaya a ser que se lo quiten y los del sexto tengan que subir un piso andando y se hernien), y mientras todo esto acontece, tú con tus últimas fuerzas, reunes la energía suficiente para gritar un ¡ASCENSOOOOoooOOOOooorrrrr! agónico, tan agónico que parece de chiste, y entonces, sin poder evitarlo, te acuerdas del chascarrillo aquel del niño al que su madre le pide que llame al ascensor y la criatura pega un berrido de tres pares de cojones que provoca varios microinfartos en la escalera, como yo hace unos instantes, vamos, y entonces su madre le espeta un “no, pedazo de carne sin bautizar, con el botón” (porque es una madre JeckyllHidesca de los 80 que eran amantísimas, pero no se andaban con tonterías y lo mismo te atiborraban a croquetas que te lanzaban una zapatilla ninja voladora) y entonces el niño, que a estas alturas ya os habréis percatado de que no lo van a coger en MENSA, se agarra el botón de la camisa, y orientando allí toda su ira, grita de nuevo: “ASCENSOOOORRRR”, y la madre le arrea una colleja apoteósica. Y como te da la risa, y ves que, de seguir por ahí, te vas a ir por la pata abajo, entonces te pones a pensar en cosas tenebrosas, como, yo qué sé, visualizar a Chabelita gastándose en zapatos los 72000 que va a cobrar al mes por ir al Sálvame Deluxe, mientras das saltitos, pero tampoco funciona, porque aunque lo de la hija de la Pantoja es para mear y no echar gota, con cada saltito no puedes evitar decir “no puidor, no puidor” y Chiquito siempre te ha hecho mucha gracia, así que ya a punto de explotar, vuelves a proferir otro ¡ASCENSOOOOoooOOOOooorrrrr!, tanto o más agónico que el anterior, que te sale directamente de las entrañas, al tiempo que le das unas, ejem, “palmaditas” a la puerta del ascensor (¡CRONC-CRONC-CRONC-CRONC!) y entonces sí, los escuchas maldecir bajito, —porque se te han agudizado los sentidos por el sufrimiento —y escuchas cómo se despiden, y cómo aprietan el botón, y cómo el ascensor baja y baja, y cuando piensas que va a parar en donde tú estás, y ya has puesto la cara de “acabo de llegar y no soy yo el que se está meando, ni el que ha aporreado la puerta, ni, por supuesto, el que ha proferido gritos animales) resulta que no, que baja al sótano 2 y después sube al octavo y luego se vuelve a parar en el quinto, en donde la vecina climática, que volvía a coger el ascensor porque en su casa lleva una vida gris y anodina que la asfixia, vuelve a iniciar una nueva minicumbre esta vez con los vecinos del cuarto, y entonces sí, abres los brazos como Julie Andrews en Sonrisas y Lágrimas, y das vueltas sobre ti mismo, mientras cantasv 🎶SUELTALO, SUELTALO, NO LO PUEDO YA DETENER🎶. Y lo sueltas, vaya si lo sueltas. Y oye, no falla, justo en ese preciso momento, como por arte de magia, se abre la puerta del ascensor…

¿Que por qué estoy en E-darling?

Eso me pregunto yo cuando veo los anuncios publicitarios, que por qué demonios están en E-darling. Porque los chicos y chicas de buen ver que salen en las campañas de esta y otras empresas similares, podrían ligar en cuantito se lo propusieran. Oye, tampoco quiero ser injusto, a lo mejor se apuntan porque no pueden conocer gente; quizá es que tienen unos horarios de trabajo imposibles, o se pasan el día metidos en un búnker, sin interaccionar con otros seres humanos, pero no parece el caso, porque se les ve asiduos de los gimnasios y amantes del buen vestir y oye, para eso hace falta tiempo.

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Menos mal que existe E-darling, porque si no, nos quedamos para vestir santos. Bueno, os dejamos, ¿eh? que tenemos que desfilar en Milán.

Quizá lo que pasa es que están muy buenos/as pero han tenido mala suerte en sus citas del mundo real, como Borja, ingeniero, que descubrió que Saray, abogada, pasaba cinco horas al día encerrada en el baño comiendo pelo, que tenía una extraña aversión a pisar las líneas de la acera y que hablaba con un ser de luz invisible que la guíaba y para el que ponía silla y cubierto en cada desayuno, comida, merienda y cena. Y que cuando estaban haciendo el amor había de ser con la luz apagada para que Willy (el ser de luz) no les viese. Y claro, los solteros exigentes con estas cosas se asustan y aunque el mar está lleno de peces, un día deciden que ya no van a salir a pescar nunca más.

La verdad es que no sé hasta qué punto los amigos de E-darling están siguiendo una buena estrategia de márketing, porque a lo mejor ellas, a tenor de lo visto en la publicidad, podrían esperar ilusionadas a que con E-Darling aparezca el hombre que las ame con pasión, y tal y como son, (con sus imperfecciones, su sobrepeso y su alopecia androgénica), pero con el aspecto de un Grey. Desde luego, no como el Manolo, el pescadero -un tío majísimo- o Paco, el del estanco -un pedazo de pan-, que jamás se los encontrarían a E-Darling porque son feos, calvos y gordos.

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Hala, pues ya estoy registrada. A ver, ¿cuándo tengo mi primera cita con Channing Tatum?

Y quizá haya señores que cegados por las simétricas facciones de las modelos que posan sonrientes en la publicidad, sueñen con encontrar en E-darling a la mujer perfecta, aquella que se enamore perdidamente de ellos en cuanto vean su foto de perfil. Porque ellos tienen un corazón que les late con fuerza en el pecho y nadie que repose la cabeza en su pancha peluda para escucharlo. Y, bueno, también porque están hartos de comer lentejas La Asturiana y de plancharse ellos las camisas. Y se apuntan a E-Darling con la esperanza de que además de ver cubiertas sus necesidades básicas, la candidata a poseer la llave de su corazón, sea un cruce entre Megan fox y Daenerys Targaryen.

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Si tus medidas son 90-60-90 y sabes hacer lentejas, mi hucha y yo te estamos esperando.

La cuestión es que me juego lo que queráis a que la mayoría de la gente que hace uso de este tipo de plataformas es gente normal, como tú y como yo. Por eso no entiendo la estrategia de poner a chulazos y pibones. Que alguno habrá, no te digo yo que no, pero se echa en falta un poco de lorza, de pata de gallo y de alopecia galopante. Ah, y también echo de menos a fontaneros, albañiles y cajeras del Consum, tanto ingeniero y tanta abogada. Un poco de realismo. Hombre ya.

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Nueva pareja un-poco-menos exigente E-darling: Paco, 53, camarero y Pili, 45, administrativa haciendo lo que más les gusta.

Porque luego pasa lo que pasa, las expectativas se disparan, y después vienen los lloros.

Preguntas sobre maternidad en ‘Yahoo respuestas’: cuando la realidad supera a la ficción.

Ni bebo, ni fumo, pero no me importa reconocer que llevo un tiempo muy enganchado a las preguntas y respuestas de Yahoo. Más que por su utilidad -que no dudo de que la tengan – porque me proporcionan unos ratos de navegación y humor impagables.

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Las preguntas parecen ser reales, y hechas desde la inocencia. Le daremos a sus autores el beneficio de la duda, aunque creo que no se puede ser tan zote deliberadamente. Juzgad vosotros mismos. 

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Las hay de todo tipo y abarcan todos los temas. De momento yo me he ido centrando en las relacionadas con la paternidad, pero todo se andará. Visto lo visto, me da vértigo pensar las preguntas que quedan por descubrir.

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Comenzamos con una pregunta surrealista:

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sardina

 

Pues una de tres…O la sobrina de tu esposo miente como una bellaca, o el niño pesó 9 kg al nacer, tiene bigotes y dice “Momó” con voz de sargento de la guardia civil, o es simple y llanamente MENTIRA.

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Afortunadamente, ‘la comunidad’ con un criterio estupendo, le da a la buena mujer una respuesta para enmarcar: ¿Puede un bebé de un mes comer caldo de caraota, caldo de sardina y leche completa?

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 respuesta caraota

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Tambien hay preguntas que intentan arrojar luz sobre asuntos que nos introducen de lleno en el terreno de mitos y leyendas de lo más arraigado en el acervo popular ( juro que esta misma historia la cuentan en mi pueblo). Para los que se pregunten qué es ‘Algodoncillo’ se trata de una candidiasis oral:

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Algodoncillo

 La respuesta la he elegido yo. No la ha votado nadie, pero a mí es la que más me gusta…

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VÍBORAS

La siguiente pregunta he tenido que releerla cuatro veces para entenderla entera. Ojo, no me estoy choteando. Mira tú al insigne escritor José Saramago que escribe igual que la señora que pregunta, sin puntos, ni comas, ni punto y comas (bueno, eso no lo hace ya nadie) y un Nobel que le dieron y todo. (Obviamente estoy siendo irónico… Habéis leído ‘Ensayo sobre la ceguera? Pues ya estáis tardando).  

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 Por cierto… ¿No os duelen los ojos cuando leéis Cenos’ o Jenitales’?

.PREGUNTA CENOS

Si la pregunta es difícil de entender ojito a la respuesta que ha escogido la comunidad… La persona que responde ha estudiado psicología infantil. Nos lo tendremos que creer, aunque yo creo que se lee todas las semanas la seccion ‘Tu psicó-loco en la revista Pronto, y ya. De hecho, si lo que dice es cierto, con Diego ya vamos mal encaminados. Nos ha visto desnudos 400 veces……¿Será malo? Tendré que preguntarlo en Yahoo respuestas. 😀

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RESPUESTA CENOS

Y por último otra respuesta seleccionada que resume el sentimiento de la mayoría: 

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RESPUESTA CENOS 2

Vamos ahora con una pregunta picantona:

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PREGUNTA PICANTONA

¿Por qué querrá la buena mujer apurar tanto? ¿Es una mujer muy fogosa?¿Es el marido un ansias que no puede esperar a tener relaciones ni cuando la mujer está a punto de parir? ¿Cuando salga el niño le dará con el dedito a su padre en la frente mientras dice ‘A que jode, a que jode’, como en el chiste?

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Pues no, leed lo subrayado en azul: quiere hacer el amor para parir cuanto antes mejor…

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Nota para el marido: no te lo tomes como algo personal, y aprovecha, que luego vas a estar a dos velas durante una temporadita… 😀

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RESPUESTA PICANTONA

Ahora toca una pregunta de la que aún no me he recuperado:

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pregunta pene

Obviando, una vez más,  la falta de amor por los signos de puntuación que asola a los usuarios de esta plataforma del saber, sólo por la frase final merece la pena colocarla en este museo del despropósito:

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respuesta pene

Y por último una pregunta de hondo calado intelectual. LA PREGUNTA en mayúsculas, la que a éstas alturas todos os estabais realizando mentalmente:

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madre topo

 La respuesta es obvia, ¿verdad?, la madre del topo es…

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topota

Pues no, amigos, no lo demos todo por supuesto. Un alma cándida (por el avatar podría tratarse de un niño) no tiene las entrañas tan negras como cualquiera de nosotros y tras leer la pregunta se ha ido al comedor a buscar el vídeo ‘El apasionante mundo de los topos’  que su madre le grabó un día del  Discovery Channel y da la respuesta más precisa de todas:

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topota reina

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Lo estoy releyendo y no me puedo quitar de la cabeza la imagen de la topo reina…Ya me ha dado la risa floja…Hay que ver qué fácil que estoy

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En fin, por hoy ya es suficiente, que estoy hasta el gorro de cortar, pegar y hacer dibujitos. Otro dia más.

 

(La topo reina, dice…juas, juas)