A ver, los que peláis las uvas. ¿Habéis empezado ya?

Estamos ya a 6 de diciembre. Por favor os lo pido, los que acostumbráis a pelar las uvas y a quitarles la piel y las pepitas, empezad ya con la disección, que luego todo son prisas y a los que no tenemos tantos miramientos y las engullimos enteras, con su hollejo, su raspón o pedicelo y su pulpa llena de pepitas —que vale, tienen sabor amargo y se te meten entre los dientes al masticar, pero a nosotros nos gusta así, porque somos un poco neandertales—, y que si me apuras hasta disfrutamos jugueteando con que nos tengan que practicar una maniobra de Heimlich cuando vamos por la sexta campanada, ya no nos caben más uvas en la boca, nos da la risa floja y se nos va el mosto por donde no es…, con vuestra parsimonia y meticulosidad, se nos llevan los demonios. Sí, sí, a vosotros os digo, no os hagáis los locos.

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Aquí la facción ansiosa que hay en todas las familias, esperando a que la facción obsesivo-compulsiva termine de una vez con la meticulosa y desesperante disección de sus uvas.

 

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Querido diario: estoy a dieta. ¡Oye! ¿De qué te ríes?

Querido diario: hoy es el segundo día de la dieta milagrosa y estricta con la que pretendo deshacerme de esos kilitos de más que me sobran, sí, sí, de los 20. Lo llevo muy bien. Estoy eufórico y muy, muy motivado: nada, ni nadie, conseguirá apartarme de mi objetivo.

—Hola Toni, soy el bote de Nocilla, no seas cagao y date un gusto hombre, que estás todo el día trabajando. Venga tron, que te lo mereces ¿De qué tienes miedo? Esta noche no cenes, y listo.

— VADE RETRO, HIJO DEL MAL. NO PODRÁS VENCERME. SABÍA QUE INTENTARÍAS HACERME CAER EN LA TENTACIÓN.

*Toni coge una manzana, una zanahoria y un tallo de apio y les da mordiscos, alternativamente*

—Va, tontín, ¿qué son 400 calorías arriba o abajo? Si hoy has ido a correr…

🎶HABLA CHUCHO QUE NO TE ESCUCHO…HABLA CHUCHO QUE NO TE ESCUCHO…🎶

—Uy, pero mira quién ha venido… Pero si es la bolsa de picos camperos… Qué bien, crujientes y dorados… ¿No estás deseando mojarlos en mi cremosa mezcla de leche, cacao, avellanas, azúcar, E119, E249 y E376, y sentir su textura en la boca?

—GRONF…cómo…ÑIAM…cómo te…CRUNCH…odio, maldita sea. GRRLUP…Querido diario… GRONF… mañana sin falta empiezo…ÑAM… la… SHRUP… dieta… GRONF…y nada… CRONCH…ni nadie conseguirá…CREC… apartarme… NIAM..de mi objetivo… GLUP…

Fin de semana sin tablet

-Hijo, dame la tablet, te la requiso, porque en el trastero de los yayos he encontrado el juego de agua Geyper con el que yo, a tu edad, me pasaba las horas jugando y oye, he decidido que este fin de semana disfrutes exclusivamente de él, y compruebes por ti mismo que, no solo no se acaba el mundo por pasar un finde sin tecnología, sino que puede llegar a ser superdivertido. Mira, sólo hay que darle al botón: ¡chuf-chuf-chuf! ¿Ves? Y tratar de que las arandelas se metan en los palit… Pa…¿Paquito?¡Paquito!¿Qué te pasa?¿Estás bien?

-Gggggg… Fhghhhhjllllgggg…

-¡Maruja, rápido, llama al 112 que el nene está echando espumarajos por la boca!

Las vacaciones perfectas

Lunes, 04 de septiembre de 2017

07:50 AM

López, Peláez, Gómez y Benítez en la máquina de café:

—Pues yo, durante las vacaciones, he estado visitando iglesias románicas y mi chiquillo, mientras buscaba un baño en una pequeña ermita del siglo XII, descubrió unas catacumbas en donde un monje templario le ofreció la última reliquia de la Vera Cruz a cambio de su fidget spinner, y con el trozo de madera sagrada un campesino de 102 años hizo un colgante para mi mujer, y unos pitos para los niños mientras les contaba cuentos y leyendas de un valor humanístico, literario y antropológico superlativo. Han sido las mejores vacaciones de nuestra vida, y de la de cualquiera —, dijo López.

—Pues nosotros, este verano estuvimos haciendo senderismo, y en una de las excursiones encontramos la Atlántida, el Santo Grial, la entrada a Narnia, y la carta de Hogwarts, todo junto, en una construcción de piedra seca. Allí nos vino a buscar Hagrid y nos pasamos una semana en casa de Harry Potter, que es simpatiquísimo (nos pusimos ciegos a cerveza de mantequilla que en el Grial fresquito del congelador sabía de maravilla, donde se ponga el Grial, que se quite el cristal, oye), mientras los niños volaban por Howgarts con los hechizos de Güingardium Leviosá que les hacía Hermión. También montamos en dragón en Narnia e hicimos submarinismo en la Atlántida —dijo Peláez.

—Pues nosotros estuvimos en un todo incluido, y entre mojito y mojito, desciframos la fórmula de la Piedra Filosofal gracias a mi pericia con los sudokus y a las pistas que descubrimos en una botella que encontramos varada en la playa, justo después de haber estado nadando entre ballenas, delfines, narwales, el monstruo del lago Ness, sirenas y unicornios marinos —, dijo Gómez. Y los niños estuvieron transformando todo lo que fueron capaz de tocar con La Piedra, en Oro de Ley y ahora estamos forrados.

—Buah, vaya birria —replicó Benítez—, yo mientras recolectaba una variedad de trufa carísima y gigantesca que solo crece en pleno verano, me encontré a la muerte. Literalmente. Agazapada detrás de un pino rodeno, esperándome, personificada en Scarlett Johansson. “Parca, —¿puedo llamarte Parqui?—, aún soy joven fuerte y, como puedes apreciar, tremendamente atractivo” le dije yo, mientras le hacía una caída de ojos y le mostraba mi sonrisa Profident. Ella se ruborizó como una colegiala y se marchó riéndose muy agudo y dando saltitos, no sin antes hacer el amor conmigo —folla de muerte, la Parqui— y ofrecerme ser rico e inmortal, para así poder disfrutar de mi sex appeal irresistible durante toda la eternidad, bueno, hasta que se apague el sol, dentro de 14 millones de años, que dice la Parqui que ella en catástrofes a nivel multiplanetario ya no tiene competencias.

López de Contabilidad bajó la mirada avergonzado. Peláez de Expediciones, jugueteó con el palito de su café con leche de máquina, luchando consigo mismo por no llorar. Gómez de Facturación, apretó los puños y se mordió el interior de los carrillos, hasta sentir el sabor metálico de la sangre en la boca. Todos habían sido derrotados, una vez más, por Benítez de Marketing, durante la ronda de anécdotas de las vacaciones de verano.

La cara B de los cuentos de hadas. Hoy: Blancanieves.

En esta instantánea tomada por el enanito Gruñón, (el mayor detractor de ‘la okupa’, como él suele llamarla), podéis ver inmortalizado el momento en el que Blancanieves, tras encargarle a unos animalillos asilvestrados y algo pánfilos, que fregasen lo del mediodía, hicieran la cena y le diseñasen y confeccionasen un par de vestidos para el baile de gala -aunque algunos ni siquiera tengan manos, y sus cerebros sean del tamaño de un cacahuete que les da para comer, respirar y poco más- llega casa, (tras un duro día dedicado a tocarse la breva, cantando por el bosque o durmiendo la siesta entre los helechos), y se sorprende a tope de que no lo hayan hecho. Después, (eso ya no se ve pero yo lo sé de buena tinta, no porque sea omnisciente, que también, sino por que me lo ha chivado el enano Tontín que de tonto no tiene un pelo, pero que posee un gusto desmedido por lo que vienen siendo el drogamen y el marujeo), se pone hecha una furia, la Blanqui, porque tiene muy mal despertar, que será una princesa oculta y desterrada, pero no se le han pasado las manías de señoritinga y niña malcriada, como esa de bañarse en leche de burra para mantener su piel blanca como la nieve, por ejemplo, que está la borrica Platera escurrida de tanto ordeñarla, que mira, porque los enanos la tienen bien atada, ¿eh? porque se pone como loca a lanzar dentelladas al aire cada vez que escucha a la Blanqui ordenar a algún enano que vaya a traerle unos litros para su baño diario, (lo que todos, menos Gruñón, hacen gustosos a pesar de las coces de Platera, ya que, según Tontín, la Blanqui deja que el enano ordeñador entre con ella en la bañera y le enjabone la espalda y lo que surja). Sí, es una muchacha conflictiva y muy ingrata la Blanqui, porque lo que no es de recibo es que los enanitos, (que ya ves, a la giganta sólo le piden un poco de colaboración por dejarla vivir en su cabaña-chalet, de gratis total), después de una intensa jornada en la mina sacando diamantes, se tengan que ir a cenar al McFairyland una miserable hamburguesa de perdiz, no es de recibo, no señor. Por eso, sí, por ingrata, por vaga y porque pasaba cada vez más tiempo con el enanito Feliz en la bañera de leche de burra, le mandó Gruñón a la bruja malvada la ubicación exacta de su cabaña por whatssap y le hizo el “encarguito” de la manzana. Pero chssssst, no se lo digáis a nadie, que parece ser que ahora le va de cine con el príncipe azul que la despertó y con un poco de suerte la pierden de vista para siempre… y vuelven a vivir los siete solos, y Gruñón puede seguir soñando con que Feliz algún día se de cuenta de lo que siente por él y sea correspondido.

La bicipercha

Señoras y señores que, fruto de un propósito de año nuevo demasiado optimista, un arrebato con el que tratar de expiar las comidas en el WOK buffet libre, o una enajenación mental transitoria al ver que esa camisa que te quedaba tan bien ahora muestra tal cantidad de carne entre boton y botón, que parece que lleves una ristra de butifarras por corbata, deciden gastarse un dineral en una bici de spinning, tan pero tan completa,  que sólo le faltaría darte conversación mientras pedaleas para dejar de ser una bici y pasar a ser un cyborg, pero que terminan utilizándola una vez, (o ninguna), y después una tarde, paseando con los niños por Decathlon, al pasar por la sección de bicicletas estáticas, estos dicen bien alto, para que todo el mundo se entere: “¡MIRA PAPÁ,  PERCHEROS CON PEDALES COMO EL DE CASA,  DONDE CUELGAS LOS PANTALONES!,  y ¡JAJAJÁ,  QUÉ BOBOS ESTOS DE DECATHLON, MAMÁ, QUE  LLAMAN A LOS PERCHEROS BICICLETAS!”. Y tú sales de la tienda como alma que lleva el diablo, pero no sin antes haber comprado media docena de las tabletas esas de chocolate blanco con avellanas que dan energía y parece que te de menos remordimientos devorarlas porque pone SPORT en el envoltorio y, por supuesto, habiendo comprado el ABS Generator Plus, una caja con cuerdas y chismes para accionar que esta vez sí vas a utilizar, porque últimamente has estado cenando mucho y oye, si las cuerdas las extiendes y las clavas en la pared, puedes tender las bragas y los calzoncillos y otras prendas delicadas dentro de casa, los días de lluvia.